La paz, un sueño inalcanzable en muchos lugares del planeta
15/01/2026
Sudán del Sur se enfrenta al reto de reconstruirse como nación, con una falta casi total de infraestructuras, con conflictos tribales todavía sin resolver, una población muy joven y unos niveles de analfabetismo, criminalidad y mortandad altísimos.
Un país joven con un presente violento y muy empobrecido
Sudán del Sur se independizó del Norte en 2011, siendo hasta ahora el país más joven del mundo. Desde 2013, cuando estalló una cruenta guerra civil, vive en un estado permanente de violencia, y uno de cada tres habitantes está refugiado en países vecinos como Etiopía, República Democrática del Congo, Uganda y Kenia, o en el interior del país.
En 2025, 445.000 personas se desplazaron a causa de la escalada de violencia entre diferentes etnias. A esta cifra se suma la de huidos del vecino Sudán, en guerra desde 2023, elevándose hasta más de dos millones y medio de personas desplazadas, según Naciones Unidas.
Esta situación ha agravado una crisis humanitaria que no hace más que recrudecerse desde su independencia, a la que también están contribuyendo unas inundaciones generalizadas a causa del cambio climático, que han dejado más de un millón de personas afectadas.

Como consecuencia de todos estos factores, Sudán del Sur ocupa el último puesto en el Índice de Desarrollo Humano, es decir, es el país más pobre del mundo. Según el Banco Mundial, el 92% de su población es pobre, de ésta, más del 80% en pobreza extrema, con menos de 2.15 dólares por persona y día. Además, las infraestructuras son inexistentes, la población es muy joven (una gran mayoría menor de 30 años, un 42% tiene menos de 15 años y alrededor del 55% se encuentra entre los 15 y 64 años); y presenta unos altísimos niveles de analfabetismo (tres cuartos de la población total y más del 84% de las mujeres), corrupción política, criminalidad y mortandad.
En este contexto, la cultura de la violencia se impone como forma de resolver los problemas.
Aparecen signos de esperanza
En el Estado de Eastern Equatoria, al sureste del país, con una población de aproximadamente un millón de personas, se ha ido desarrollando un proyecto de fomento de la paz y la reconciliación para impulsar los valores que construyen sociedades pacíficas. A través de la difusión por radio, unos 600.000 oyentes han podido beneficiarse de programas educativos, culturales y de información local y nacional, en un área rural muy extensa. Cada aparato de radio es utilizado por unas 50 personas en cada aldea.
El proyecto apoyado por Manos Unidas denominado Radio Emmanuel, divulga un mensaje de apoyo al encuentro, el diálogo y el entendimiento.

La construcción de paz a través de la radio
Con este programa de radio se tratan de resolver dos problemas: la ignorancia por parte de la gente del Acuerdo de Paz, que puso fin a la guerra civil, firmado en 2018 por los líderes nacionales y que sigue sin implementarse, y la violencia y criminalidad de los jóvenes debido a las circunstancias por las que atraviesa el país. La solución que se propone es promover la información, crear una plataforma de diálogo y contribuir a hacer realidad el proceso de paz.
Al constatar que la mayoría de los problemas que aquejan a la sociedad sur sudanesa, la crisis económica, el hambre, el trauma por la guerra, la violencia, el desempleo, el analfabetismo, el alcoholismo, afectan sobre todo a la población joven, en la programación se la presta especial atención, orientándola hacia la educación, el trabajo, el abandono de la criminalidad o el alcoholismo, desde el convencimiento de que es imprescindible involucrar a los jóvenes, hombres y mujeres en el proceso de paz y reconciliación.

Además, se utilizan las lenguas locales para que toda la población pueda entenderlos. En ellos se incluyen debates, en los que han participado hombres y mujeres jóvenes en igual número y se han tratado temas como los matrimonios tempranos y los forzosos; entrevistas, a jóvenes emprendedores que estaban iniciando pequeños negocios, o al presidente de la cámara de negocios de Torit sobre el tema del empleo juvenil, entre otros; y testimonios personales, mesas redondas, canciones, charlas y anuncios de interés público. También se ofrece ayuda con consejos prácticos, atención psicológica y noticias de actualidad.
A través de los programas se trata de fomentar el diálogo e informar sobre los derechos humanos como elementos básicos de la construcción de sociedades pacíficas.
