Marcel Orgaz, especialista en cooperación y desarrollo rural, nos habla del Mal de Chagas

4/03/2021

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Ha trabajado durante muchos años en proyectos de cooperación internacional en convenios con ONGs bolivianas. Actualmente desarrolla actividades de sensibilización sobre la gestión integral de residuos sólidos, en coordinación con la Asociación de Gobiernos Autónomos Municipales de Chuquisaca (AGAMDECH).

 

Marcel, ¿Por qué nace AGAMDECH? ¿Qué apoyo proporciona a los gobiernos municipales de Chuquisaca?

Ha sido constituida por los Gobiernos Autónomos Municipales de Chuquisaca (en España los ayuntamientos), que libre y voluntariamente, se asocian con el objetivo principal de que sean representados y defiendan sus derechos y competencias. En la actualidad está integrada por los 29 municipios del Departamento de Chuquisaca.

Nos gustaría que nos hablases del proyecto “Educación ambiental para la mejora de la gestión integral de residuos sólidos en entornos educativos” en el que trabajas, ¿qué actividades estáis desarrollando?

Las actividades se están realizando de manera virtual. En todo este tiempo, pese a las limitaciones por las restricciones impuestas, hemos logrado crear las “Brigadas Estudiantiles de Protección del Medio Ambiente”, con la participación de estudiantes de secundaria, para la ejecución y desarrollo de programas sobre medio ambiente. También se han impartido charlas de sensibilización con la temática de las 3R y tutoriales donde se les enseña a realizar manualidades con material reciclable. Además, se pondrán en marcha campañas de recogida selectiva de residuos sólidos y la adquisición de contenedores diferenciados que se instalarán en los centros educativos. También, con la ayuda de internet, estamos realizando tareas de comunicación social e intercambio de información con otras comunidades educativas.

¿Cómo transmitís a vuestro alumnado la relación entre el cuidado del medio ambiente y la salud?

Lo principal del proyecto es promover el liderazgo ambiental de los jóvenes para el cambio de hábitos y actitudes en favor de una gestión integral y ambientalmente sostenible de los residuos urbanos a nivel municipal. Es fundamental ser conscientes de las consecuencias que el deterioro de los ecosistemas tiene para nuestra salud. Nuestra relación con la naturaleza tiene que cambiar si queremos alcanzar sociedades más saludables y con sistemas sanitarios más fuertes y competentes.

La pandemia ha acentuado y hecho más visibles las desigualdades existentes en el acceso a la salud que sufren millones de personas en el mundo, ¿cuál es la situación en el departamento de Chuquisaca?

Esta situación es única en Bolivia, se han generado grandes complicaciones que nos han obligado a tomar medidas drásticas, no solo a nivel de las autoridades sino también a nivel familiar.

En el área rural tenemos menos complicaciones debido a que las viviendas en las comunidades distan entre ellas por lo menos unos 1000 metros y el contacto entre personas es reducido, lo que ayuda. A esto debemos sumar las acciones de cuidado que toma la familia con la utilización de hierbas medicinales del lugar con las cuales se hacen mates y se realizan vaporizaciones, y que están ayudando también en el control de la enfermedad. Otra cosa muy distinta es en las ciudades, donde los problemas que tenemos son muy complicados.
 

Mal de Chagas

 

Otro efecto colateral de la pandemia es el olvido de muchas enfermedades, que condenan a quienes las sufren a no poder acceder a los tratamientos necesarios con trágicas consecuencias. Durante años has estado al frente de varios proyectos para erradicar una de las llamadas “enfermedades olvidadas” y que ya lo era antes de que llegase el coronavirus, el Mal de Chagas. ¿En qué consiste esta enfermedad?

La enfermedad de Chagas, es una enfermedad causada por el parásito protozoo Trypanosoma cruzi. Lleva el nombre de Carlos Ribeiro Justiniano Chagas, médico e investigador brasileño que la descubrió en 1909. Por lo general, esos insectos que albergan los parásitos, que en Bolivia se llaman vinchucas, viven en las grietas y huecos de paredes y tejados de casas y estructuras exteriores en zonas rurales y suburbanas. Normalmente permanecen ocultos durante el día y entran en actividad por la noche para alimentarse de la sangre de mamíferos, entre ellos los humanos. En general, pican en zonas expuestas de la piel, como la cara, y defecan/orinan cerca de la picadura. Los parásitos penetran en el organismo cuando la persona picada se frota instintivamente y empuja las heces o la orina hacia la picadura, los ojos, la boca o alguna lesión cutánea abierta.

La enfermedad de Chagas tiene dos fases: una fase aguda, que dura unos dos meses después de contraerse la infección y en la que los síntomas suelen ser leves, como fiebre, diarrea, vómitos, etc; y una fase crónica asintomática, durante la cual los parásitos permanecen ocultos principalmente en el músculo cardíaco y digestivo. Hasta un 30% de los pacientes sufren trastornos cardíacos y hasta un 10% presentan alteraciones digestivas, neurológicas o mixtas. Con el paso de los años (aproximadamente 15 a 20 años), la infección puede causar muerte súbita por arritmias cardíacas o insuficiencia cardíaca progresiva como consecuencia de la destrucción del músculo cardíaco y sus inervaciones.

En la actualidad puede tratarse con benznidazol, y también con nifurtimox. Ambos medicamentos son eficaces casi al 100% si se administran al comienzo de la infección en la etapa aguda, incluso en los casos de transmisión congénita. Sin embargo, su eficacia disminuye a medida que transcurre el tiempo desde la infección, y las reacciones adversas son más frecuentes en edades avanzadas. Por ello, es fundamental realizar acciones de prevención que impidan la transmisión y que logren que la población infectada y enferma tenga acceso temprano a la asistencia sanitaria.

Nos consta que la metodología empleada en el proyecto fue la que asumió el Gobierno de Bolivia para diseñar y poner en práctica el Plan Nacional de Lucha contra el Mal de Chagas, ¿cuál fue la base de la misma?

El reto era grande, ya que debíamos encarar un proyecto que era único en Bolivia no existía otra experiencia, pero con el concurso de todos se ha logrado el cumplimiento de los objetivos que nos habíamos trazado y por el resultado exitoso el gobierno nacional lo ha tomado como política de estado. Las acciones llevadas a cabo estaban centradas en cuatro aspectos:

  1. Desarrollo de capacidades, debíamos informar a la gente sobre las consecuencias de esta enfermedad a partir de la causa, porque nadie conocía que la picadura de la vinchuca era la que ocasionaba esta enfermedad.
  2. Eliminación del vector, para eso se han realizado campañas de fumigación con agentes químicos.
  3. Mejoramiento de viviendas, el proyecto facilitó materiales para poder revestir interiormente la vivienda y eliminar los lugares donde se escondía la vinchuca.

Y en una segunda etapa se ha abordado al tratamiento de la enfermedad principalmente en niños menores de 12 años a través, principalmente, de besnidazol.

¿Qué indicadores sanitarios tiene, en la actualidad Bolivia, después de años de trabajo?

Actualmente los datos que maneja la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), son muy positivos. Se ha logrado disminuir significativamente la prevalencia de la enfermedad de Chagas en niños menores de 5 años a sólo 0.56%,

Según datos oficiales del Ministerio de Salud boliviano, el índice de infestación de viviendas en Bolivia registrado en 1999 era de 55%, para 2018 disminuyó a 1,5%; mientras que el índice de infestación dentro de los domicilios disminuyó de 24.2% a 0.4%, en los mismos años. Son datos que nos llena de mucha alegría.

¿Cuál dirías que fue el momento más complicado que os tocó vivir durante esos seis años de lucha contra la enfermedad de Chagas?

El económico, ya que esta tarea necesitaba de grandes recursos económicos, con los cuales no contábamos, pero el apoyo de Manos Unidas, entre otras organizaciones, permitió iniciar estos procesos. El otro problema grande con el que nos encontramos fue el bajo grado de formación de nuestra población y el idioma, ya que, la mayor parte habla quechua, pero se solventó utilizando métodos lúdicos y sociodramas.

Los participantes de esta XII edición del Festival de Clipmetrajes deben reflexionar sobre el Derecho a la Salud y las desigualdades que impiden que sea garantizado para las personas más empobrecidas. Si tuvieras que grabar un clipmetraje, ¿dónde pondrías el foco para visibilizar el origen de esta situación?

Es importante seguir impulsando la solidaridad entre las personas porque creo que ese es el camino para resolver y eliminar las desigualdades que se dan en todo el mundo, ya que, muchas veces, los gobiernos no asumen sus responsabilidades. Esa vocación solidaria de nuestros niños y jóvenes debe ser el impulso principal para el cambio de actitudes y políticas en nuestros países. Debemos denunciar las desigualdades que existen y por su supuesto, cambiar nuestra actitud destructiva con el medio ambiente, si no tomamos acciones ya, el planeta se nos muere.

Para terminar Marcel, ¿qué mensaje lanzarías para animar a los jóvenes a participar en actividades de sensibilización y educación para el desarrollo como el Festival de Clipmetrajes?

La tecnología es una herramienta que rompe las distancias y las fronteras, hay que aprovecharla para abrir caminos de encuentro entre jóvenes de distintos lugares, y que el mensaje que puedan plasmar en su clipmetraje, sea el inicio de cambio de actitudes a nivel individual, como sociedad y como países que hace falta para lograr un mundo mejor, más sostenible, con menos desigualdad y más solidario.
 

 

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