Isabel Moreno nos presenta su libro “Cambio climático para principiantes”

30/11/2023

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Isabel Moreno es física y meteoróloga. Desde hace más de siete años ha trabajado en diferentes medios de comunicación y programas, donde se ha encargado de presentar el pronóstico del tiempo y de tratar temas relacionados con el cambio climático y el medio ambiente.

 

Isabel, como física y meteoróloga, te embarcaste, el año pasado, en un gran proyecto, tu libro Cambio climático para principiantes, ¿cuál es la motivación que te impulsó a ello?

La motivación principal es que necesitamos llegar a muchísima gente para concienciar sobre el cambio climático y la historia de cómo llegué a escribirlo es un poco curiosa porque nace del impulso que me dio un reconocido divulgador de cambio climático y la oportunidad que me llegó desde Penguin Random House.
Justo antes de grabar mi curso online “Cambio Climático, las claves que necesitas saber” para AMAUTAS, hablé con Andreu Escrivá (reconocido divulgador del tema) para transmitirle que llevaba tiempo pensando en convertir ese material del curso en un libro, pero no sabía si procedía o no.
¿Qué iba a aportar yo? ¡Es que ya hay muchísimos libros sobre cambio climático! Fue él quien me animó a escribirlo porque, para llegar al máximo número de personas, necesitamos hablar desde multitud de altavoces y lo que le iba a dar ese toque distintivo a mi libro era que estaba escrito por mí… con mi forma particular de contar las cosas y llegando a un público muy diverso.
La idea se convirtió en realidad cuando Gonzalo Eltesch, editor de Plan B de Penguin Random House, me escribió porque quería publicar un libro sobre cambio climático y quería que yo fuera la autora.
 
En el propio subtítulo de tu libro, consideras el cambio climático como “uno de los mayores retos de la humanidad”, ¿por qué?

Lo que hace al cambio climático algo muy difícil de combatir (pero no imposible) es que no tiene una solución única ni sencilla… necesitamos cambios muy profundos a nivel mundial y que afectan a toda la sociedad. Cambios que llegan incluso a cuestionarnos qué consideramos “bienestar”.
Sin embargo, no es lo único a lo que nos enfrentamos en la actualidad porque también tenemos crisis de biodiversidad, de contaminación… y a nivel humanitario también nos enfrentamos a la pobreza, el hambre, las guerras…
Todos ellos son retos también muy grandes, que no tienen solución única y en ocasiones incluso se entrelazan entre sí. ¿Cuál es el más grande de todos? Son tantos y de tal magnitud que no me atrevía a decir que el cambio climático es el reto más grande al que nos enfrentamos.
 

 
¿Cuáles son las claves para entender el cambio climático? Y, sobre todo, ¿dónde están las claves para frenarlo?

Je, je, en las páginas del libro lo descubriréis. Dejando a un lado las bromas, la clave principal es pasar de entenderlo e intentar mitigarlo desde el punto de vista meramente científico a abordarlo desde su dimensión social, de salud…
Me explico: entender el cambio climático desde un punto de vista científico es relativamente fácil: el ser humano, a través de la alteración de la composición de la atmósfera con gases de efecto invernadero y otras cuestiones como cambios en el uso del suelo, está haciendo que el clima cambie.
Eso es relativamente sencillo de entender. Lo que cuesta más es entender que esos cambios en el clima hacen que la gente tenga que migrar de sus hogares porque el suelo ya no puede proporcionarles alimento, que los precios de la comida sean muy elevados porque no ha podido haber mucha producción a causa de una sequía o una inundación que no entenderíamos de no estar el cambio climático actuando detrás, que necesitemos planes nuevos ante enfermedades que están transmitiendo mosquitos o garrapatas que están cambiando los lugares donde se reproducían…. Hacerle frente a eso requiere esfuerzos desde todos los sectores de la sociedad como ves.
 
¿Qué puede hacer la ciudadanía, en su día a día, para aportar al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), cuidar el planeta y a las personas?

Casi podríamos decir que todo lo que queramos (y podamos, porque no siempre se puede) ¡y más! Aunque nos pueda sorprender, en materia climática, las famosas recomendaciones de separar nuestros residuos o utilizar luces LED tienen una capacidad de mitigación muy pequeña comparada con otras acciones.
¡OJO! Es muy importante hacer esas acciones, por supuesto que sí, pero sin perder el foco de que otras cuestiones relacionadas con cómo nos desplazamos o la forma en la que gestionamos nuestra alimentación tienen una huella muchísimo mayor. De todas formas, siempre digo que no podemos buscar una especie de “ckeck-list” definitiva con acciones que podamos ir tachando para mitigar por completo el cambio climático, porque en algunos casos hay cuestiones que se escapan de nuestro rango de acción o son difíciles de conseguir como, por ejemplo, elegir de dónde viene la energía que estamos consumiendo.
Podremos reducir nuestro consumo energético, sí, pero hasta cierto punto, y en muchos casos no podemos controlar desde qué fuente se está generando esa energía. O nuestra falta de tiempo diario nos va a hacer difícil buscar alimentos de proximidad y, además, baratos…
En el libro “cambio climático para principiantes” se dedica prácticamente un capítulo a ello, con algunas de las cuestiones que podemos hacer en nuestro día a día y, además, marcando ese contexto en el que nos movemos ¡y haciendo énfasis también en que desde nuestras casas tenemos el poder de pedir a quien corresponda que nos ponga las cosas fáciles!
 
Además del libro, tu trabajo en televisión, en el programa Aquí la Tierra de TVE, y en otros medios de comunicación, te permite dar visibilidad a tu labor de divulgadora científica, ¿qué ventajas aporta este medio? Y, por otro lado, ¿qué desventajas tiene la desinformación que también se difunde a través de este gran altavoz y las redes sociales?

Este medio aporta la ventaja de que permite llegar a un público amplísimo y muy diferente. Para conseguir cambios necesitamos concienciar a todos los sectores de la población y la tele permite llegar a millones de personas.
Igualmente, tiene la desventaja de que si dices información que no es correcta, también le llega a multitud de personas y es un problema aún mayor si esa audiencia te considera referente… pero, fíjate, yo diría que en la tele es donde menos ocurre (aunque ocurra).
En la actualidad nos encontramos con que hay gente que no solo pasa mucho tiempo en redes sociales, sino que se informa a través de ellas y toma como referentes a personas que no tienen ni idea de lo que hablan.
Hay ciertos perfiles con una audiencia bestial que difunden mensajes muy peligrosos sin tener ni idea de lo que hablan. No olvidemos que en televisión, radio, periódicos, etc. hay profesionales detrás de la información que se da… los medios “tradicionales” siguen siendo referencia y deben seguir siéndolo.
 
Desde el Festival de Clipmetrajes, en esta edición, la Cara B del Ser Humano, queremos poner el foco en los más vulnerables del planeta, los que más sufren las consecuencias del cambio climático, pero menos responsabilidades tienen en sus causas, ¿qué nos puedes comentar sobre esta “injusticia climática”?

Podríamos estar horas y horas hablando de este tema, pero me voy a centrar en un par de cosas, nada más. Cada cierto tiempo, Oxfam Intermón publica análisis de las emisiones mundiales según el poder adquisitivo de la gente y sus resultados son demoledores: el 10% más rico de la población mundial es responsable de alrededor del 50% de las emisiones globales.
Los que menos tienen no solo es que emitan menos, sino que además tienen menos medios para hacerle frente tanto para mitigar su relativamente bajo impacto, como adaptarse a un nuevo clima. Esto también tumba un argumento que escuchamos muy a menudo: “el problema es que somos mucha gente en el mundo”.
Con este desequilibrio en las emisiones o en el uso de recursos del planeta, ¿de verdad el problema es que somos muchos? No. El problema es que hay un porcentaje pequeño que consumimos por encima de lo que el planeta puede sostener. Cuando hablamos de transición ecológica, le ponemos siempre detrás el adjetivo “justa”. No podemos dejar aparte de la población atrás.
 

 
Como parte del jurado nacional de esta XV edición, ¿qué valoración haces del audiovisual como herramienta de educación y de transformación social?

Necesitamos todas las herramientas que estén en nuestra mano para hablar de esta problemática, buscar acción y transformación final. Las herramientas más potentes que tenemos en nuestras manos son aquellas que nos emocionan y el audiovisual tiene esa capacidad.
 
¿Por qué animarías a alguien a dar el paso de grabar un corto de un minuto y presentarlo a esta nueva edición del Festival?

Porque para cambiar el mundo necesitamos un ejército de personas haciendo muchas cosas desde muchos enfoques diferentes (pero remando en la misma dirección y sentido) y el audiovisual es una herramienta muy potente como he dicho antes. Además, intentar mostrar una idea en solo 1 minuto requiere un ejercicio de reflexión que ya provocará una pequeña acción que puede contagiarse al resto. El prepararlo, hablar con gente sobre la idea que tienes, lo que se te ha ocurrido hacer para ilustrarla… ya es una acción que puede provocar que más personas se sumen a hacer de este planeta un lugar mejor.

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