24-O Día Internacional Contra el Cambio Climático. Proteger el planeta para cuidar nuestra salud.

22/10/2020

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El próximo día 24 de octubre, se celebra el Día Internacional contra el Cambio Climático y nos gustaría llamar la atención sobre sus graves consecuencias para nuestra salud.

 

“La humanidad está ejerciendo demasiadas presiones sobre el mundo natural con consecuencias dañinas y la naturaleza nos está enviando un mensaje con la pandemia de coronavirus y la actual crisis climática”.

Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)

Las circunstancias en las que nos encontramos, nos obligan a poner el foco en la protección de nuestro planeta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya definió en 2018 el cambio climático como el mayor desafío para la salud del siglo XXI.

Es el momento de cuestionar nuestro modelo de producción y consumo, nuestra relación con el medio ambiente y ser conscientes de las consecuencias que el deterioro de los ecosistemas tiene para nuestra salud.

Las vías a través de las cuales el cambio climático afectará negativamente a la salud pública son tres:

 
Enfermedades trasmitidas por vectores que pueden reproducirse con mayor facilidad ante mayores temperaturas, caso de enfermedades trasmitidas por mosquitos como la malaria y el dengue y de infecciones diarreicas causadas por microorganismos que se desarrollan en el agua y la comida.

Emergencias sanitarias, causadas por eventos climáticos extremos como inundaciones y sequías y entre las que destaca el Fenómeno El Niño, con efectos directos sobre las personas, sobre la infraestructura y sobre los sistemas de atención de la salud.

Retos ambientales emergentes, referidos a temas como la radiación ultravioleta y sus efectos sobre el cáncer en la piel y otras enfermedades, el estrés causado por olas de calor extremas y los problemas provocados por el polen, esporas y otras micropartículas alergénicas o que generan problemas de salud.

Hay otros efectos relevantes, como inseguridad alimentaria provocada por reducciones en la productividad agropecuaria entre familias que ya viven en o al límite de la pobreza.

Una estimación calcula que mientras los países en desarrollo generan un 3% de las emisiones de carbono, cargarían con el 99% de los problemas de salud producidos por el cambio climático.

Los más empobrecidos serán los más afectados por el cambio climático. La reducción de sus ingresos les lleva a caer en un círculo vicioso de pobreza y enfermedad, empeorándose si los costos de salud son altos por la deficiencia de los sistemas públicos nacionales de atención.

Fuentes: Hunt, P y R. Khosla . Human Rights and Climate Change.; Watts, N., The Lancet, 392(10163), 2479-2514.; Patz JA., Climate change and global health.

 

 

Las consecuencias del cambio climático en la salud

 
El impacto del cambio climático cada vez es más evidente y cada día millones de personas en el mundo sufren sus consecuencias en su salud.

Cada año 100 millones de personas entran en situación de pobreza debido a los gastos producidos en su salud vinculados al cambio climático.

Las enfermedades que causan mayor número de muertes en el mundo están directamente relacionadas con efectos del cambio climático: la neumonía, el infarto cerebral y los problemas cardiovasculares.

El cambio climático podría suponer 250.000 muertes al año entre 2030 y 2050, principalmente por malaria y desnutrición.

Los costes directos de daños a la salud provocados por el cambio climático en 2030 serán de 2-4 mil millones de dólares al año.

Fuente: DKV Instituto de la Vida Saludable

En nuestro país, encontramos un ejemplo claro en la contaminación del aire, “causante de más muertes que los accidentes de tráfico, sin embargo, genera menos consenso a la hora de combatirla. Pese a las advertencias de la OMS, las principales ciudades españolas siguen superando los límites recomendables para la salud humana”, como así lo demuestra este reportaje del Escarabajo Verde, Vivir sin Aire.

 

Frenar el cambio climático es, por tanto, crucial. Debemos caminar hacia modelos de desarrollo que no sólo tengan en cuenta el crecimiento medido a través del PIB, sino también la sostenibilidad, para así poder salir de la crisis económica y climática en la que estamos inmersos y acabar con las desigualdades sociales que nos asolan.

La Covid-19 nos ha permitido ser conscientes de nuestra fragilidad y nos ha hecho reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza. Ésta tiene que cambiar si queremos alcanzar sociedades más saludables, más igualitarias y menos vulnerables.

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