En el aula, un grupo de alumnos se acomoda formando un círculo cerrado, dejando fuera –sin mala intención– a un compañero que no encuentra un lugar en el que encajar. Otro alumno se percata de la situación y, sin decir una palabra, utiliza la pizarra para lanzar una pregunta incómoda y necesaria: no puede haber paz sin derechos. A partir de ahí, el grupo transforma gestos cotidianos en acciones concretas de dignidad, igualdad, inclusión y justicia, hasta convertir la convivencia en un compromiso visible: la paz se construye practicando los derechos.

A la pizarra

Tema: No hay paz sin derechos

Categoría: Escuelas

Nivel: Secundaria

Comunidad: Valencia

En el aula, un grupo de alumnos se acomoda formando un círculo cerrado, dejando fuera –sin mala intención– a un compañero que no encuentra un lugar en el que encajar. Otro alumno se percata de la situación y, sin decir una palabra, utiliza la pizarra para lanzar una pregunta incómoda y necesaria: no puede haber paz sin derechos. A partir de ahí, el grupo transforma gestos cotidianos en acciones concretas de dignidad, igualdad, inclusión y justicia, hasta convertir la convivencia en un compromiso visible: la paz se construye practicando los derechos.

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