DOCMA, Asociación Española de Cine Documental y colaboradora del Festival de Clipmetrajes, valora, en esta entrevista, su trayectoria de casi dos décadas y comparte sus últimas iniciativas
22/05/2025
DOCMA es la principal red de profesionales del cine documental en España. Reivindican la importancia, las especificidades y la diversidad del género documental dentro de la industria cinematográfica.
En DOCMA os definís como punto de encuentro y de intercambio para la difusión del documental. ¿Cómo surge DOCMA y por qué creéis que es tan necesaria una Asociación como la vuestra para este propósito?
DOCMA nace en 2007 impulsada por un grupo de cineastas y profesionales con un fuerte compromiso con el cine documental: Andrea Guzmán, Javier Corcuera, Gonzalo de Pedro, Federica Romeo, Sergio G. Locatelli y Álvaro Silva-Wuth. Lo que les unía era la convicción de que el documental merecía un espacio propio de estudio, creación, difusión y defensa.
Desde entonces, DOCMA ha funcionado como un punto de encuentro para quienes entienden el cine documental no solo como una forma de hacer cine, sino como una herramienta poderosa para contar, cuestionar y conectar con el mundo. Por eso creemos que una asociación como DOCMA es necesaria: para cuidar este lenguaje, acompañar a quienes lo practican y amplificar su valor cultural y político.
¿Qué valoración hacéis, después de casi veinte años desde que nació DOCMA, de vuestra trayectoria? ¿Cuáles diríais que son vuestros mayores logros?
Efectivamente, han pasado dos décadas desde que nació DOCMA, y creemos que el mayor logro es que seguimos presentes con una comunidad activa y diversa, defendiendo el cine documental como herramienta crítica y de transformación social.
Hemos creado espacios de diálogo, formación, visibilidad y apoyo para cineastas que muchas veces trabajan en condiciones precarias y con historias y personajes complejos. Proyectos como el Ciclo DOCMA, DOCMA Fórum, Aula DOCMA o DOCMÁTICA o incluso nuestro querido 3xDOC, así como nuestras colaboraciones con festivales e instituciones han ayudado a que el documental encuentre nuevos públicos y nuevas conversaciones y espacios de diálogo.
Pero, sobre todo, valoramos haber creado una red: de cineastas, de pensadores, de espectadores y de personas comprometidas con mirar el mundo de otra forma. Y eso, en un contexto como el actual, ya es mucho.

Desde el punto de vista de vuestra esencia y experiencia, ¿qué valores creéis que tiene una iniciativa como el Festival de Clipmetrajes para la promoción del documental?
Desde DOCMA valoramos enormemente iniciativas tan honestas como el Festival de Clipmetrajes, porque hacen algo muy potente: acercar el lenguaje del cine documental a los más jóvenes, y vincularlo directamente con los Derechos Humanos, el pensamiento crítico y sobre todo: la acción.
Nos parece fundamental que se fomente el uso del audiovisual no solo como forma de expresión, sino como herramienta para mirar el mundo con responsabilidad. Y si, además, se hace de forma participativa, accesible y creativa, como propone Clipmetrajes, se está sembrando algo muy valioso para el presente y el futuro del cine documental.
¿Cuáles son los últimos proyectos y actividades en los que estáis inmersos y que queráis destacar y compartir?
Uno de los proyectos que cuentan con más continuidad y sobre todo esfuerzos a lo largo de todo el año, mes a mes, es sin duda el Ciclo DOCMA. Un espacio de reflexión, observación y diálogo de tú a tú con los directores y directoras de cada película que proyectamos. Intentamos ubicar cada película en cada mes con cierto sentido y contextualización social, acompañado siempre de un coloquio cercano y directo con los creadores.
Acabamos de celebrar hace apenas un mes nuestro 4º encuentro de socios y socias, DOCMÁTICA. Lo celebramos los pasados días 26 y 27 de abril de 2025, en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos, en el Campus de Madrid. Fue un encuentro muy satisfactorio y productivo, en el que nos encontramos (después de habernos saltado el año pasado por determinadas circunstancias) con todos los socios que pudieron acudir por disponibilidad y ubicación. Hicimos dinámicas de juego, mucho networking, desarrollo de proyectos, tuvimos ponencias de profesionales, y en conjunto, fueron dos jornadas muy positivas para la comunidad y en particular para todos y cada uno de los que estuvimos allí. Hicimos grupo y nos conocimos todos un poco más. Es un espacio muy vivo donde reflexionamos juntos sobre el presente del cine documental, compartimos procesos, dudas, y reforzamos los vínculos de comunidad. Es una especie de laboratorio colectivo, sin jerarquías, donde el foco está en escucharnos y acompañarnos.
También estamos trabajando en fortalecer alianzas con escuelas, festivales y otras asociaciones para ampliar la red y seguir defendiendo el cine documental como lenguaje esencial.

¿Cómo animaríais a la participación, en el Festival de Clipmetrajes, a aquellas personas que quieran introducirse o formen parte del mundo del cine documental?
El Festival de Clipmetrajes es una puerta de entrada preciosa al cine documental. No hace falta tener muchos medios ni experiencia para empezar: solo ganas de contar algo que te importa y de mirar el mundo con atención.
Animamos a cualquiera que tenga esa inquietud —ya sea por el cine, por la justicia social o por las pequeñas historias que nos rodean— a probar, a contar, a participar. El documental empieza muchas veces así: con una pregunta, con una intuición, con una cámara o un móvil, y con el deseo de compartir una mirada y un discurso. Clipmetrajes es un espacio seguro, creativo y colectivo donde empezar ese camino.