8M. Día Internacional de las Mujeres: Derechos. Justicia. Acción. Paz
6/03/2026
Este día se celebra para recordar la urgencia de avanzar hacia la igualdad de género como elemento clave para construir un mundo justo.
Su celebración sigue siendo necesaria porque, a pesar de los esfuerzos internacionales y nacionales, el reconocimiento de la igualdad ante la ley y el impulso de procesos de mayor participación y acceso a recursos de las mujeres, ningún país del mundo ha conseguido eliminar la brecha existente entre hombres y mujeres en los diferentes ámbitos de la vida.
En esta ocasión, el día se centra en exigir la igualdad de derechos y de justicia para que esos derechos se cumplan, ejerzan y disfruten, con el lema “Derechos. Justicia. Acción. Para todas las mujeres y niñas”, coincidiendo con el 700 periodo de sesiones de la Comisión Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas. En él, representantes de los Estados Miembros, los organismos de las propias Naciones Unidas y la sociedad civil tratarán de extraer conclusiones para garantizar y fortalecer el acceso a la justicia para todas las mujeres y las niñas, a través de la promoción de sistemas jurídicos equitativos, accesibles y justos, la erradicación de leyes, políticas y prácticas discriminatorias y la lucha contra los obstáculos estructurales.
Discriminación y justicia
Algunas cifras nos muestran la discriminación que sufren millones de mujeres y niñas en el disfrute de sus derechos. Las mujeres solo acceden al 64 por ciento de los derechos jurídicos de los que gozan los hombres en todo el mundo.
En ámbitos esenciales de la vida, como el trabajo, el dinero, la seguridad, la familia, la propiedad, la movilidad, el comercio y la jubilación, la ley desfavorece sistemáticamente a las mujeres.
Hay barreras estructurales que impiden la igualdad de justicia: leyes discriminatorias, prácticas y normas sociales perjudiciales, como la ablación, protecciones jurídicas insuficientes. A causa de ellas, las mujeres y niñas se siguen enfrentando a obstáculos consolidados, incluso a retrocesos, en el camino hacia la igualdad en la justicia. De hecho, si el progreso se mantiene al ritmo actual, se necesitarán 286 años para cerrar las brechas en la protección jurídica.

Sigue siendo necesario trabajar para que el acceso de las niñas a la educación esté protegido jurídicamente; que sea posible poner fin al matrimonio infantil o la ablación; que las mujeres puedan elegir libremente trabajar, participar y liderar en sus comunidades y en los sistemas políticos o judiciales; que la violencia de género pueda ser erradicada en todas sus formas; que las leyes familiares, laborales y de salud no discriminen a las mujeres; que los sistemas de justicia estén libres de discriminación; o que la asistencia jurídica sea asequible, y accesible equitativamente.
Discriminación y conflictos
Es sabido que en los conflictos las mujeres y las niñas son las más perjudicadas.
Algunas cifras de ONU pueden hacer entender la magnitud del problema.
- Violencia sexual: como táctica de guerra, tortura, terror y represión política contra las mujeres ha aumentado en casi un 90 por ciento en los últimos tres años. Una de cada 7 mujeres ha sufrido violencia sexual o física a manos de sus parejas en las zonas en conflicto.
- Desplazamientos forzosos: más de 60 millones de mujeres y niñas sin patria y desplazadas por la fuerza corren un alto riesgo de sufrir violencia de género
- Inseguridad alimentaria: alrededor de 11 millones de mujeres embarazadas o lactantes padecían malnutrición aguda en 2024 en 21 países en conflicto.
- Acceso a la educación: las niñas, son más de la mitad de los 85 millones de menores que están fuera de la escuela en lugares en conflicto. 8 de cada 10 jóvenes afganas no tienen acceso a la educación, la formación o el empleo desde la llegada al poder de los talibanes.
- Asistencia sanitaria: millones de mujeres han visto comprometida su salud por los ataques contra centros de salud en Haití, Myanmar, Sudán, Palestina o Ucrania.

En situaciones de conflicto y crisis los problemas de la justicia para las mujeres se agravan aun más. Cuando estalla la violencia los tribunales no pueden afrontar las denuncias, las instituciones se vuelven incapaces de gestionar nada, no hay rendición de cuentas, y la violencia sexual se dispara. En esta situación, las víctimas deben afrontar los problemas solas.
Las mujeres y la paz
A pesar de la constatación de que, la participación de las mujeres en los procesos de paz, hacen que sea más duradera e inclusiva, aun hoy menos del 10 por ciento de los responsables de los acuerdos son mujeres. Incluso, en numerosos procesos de paz, las mujeres continúan estando ausentes.
En solo cuatro procesos de paz de tres países, Colombia, Sudán y Sudán del Sur, se incluyeron disposiciones sobre los problemas de discriminación y violencia contra las mujeres. Y de los 113 planes de acción nacionales sobre las mujeres, la paz y la seguridad, aprobados hasta la mitad de 2025, solo el 55 por ciento incluyen compromisos explícitos sobre la participación de las mujeres en los procesos de paz y el 42 por ciento incorporan compromisos expresos de apoyar a las mujeres como mediadoras.
Es vital garantizar la participación de las mujeres en los foros internacionales en los que se debaten las cuestiones relacionadas con la proliferación de armas nucleares o de armas convencionales y municiones, el aumento de los conflictos y del gasto militar, y el uso de nuevas tecnologías con fines militares.

Celebrar para la reflexión y el cambio
Constatar que la brecha entre hombres y mujeres no deja de crecer y que los problemas de discriminación y violencia de género también van en aumento, no puede dejarnos indiferentes. Nacer niña sigue siendo un estigma en nuestro mundo.
La igualdad de género, la erradicación de la discriminación y la violencia contra las mujeres y las niñas son imprescindibles si queremos construir un mundo justo y en paz.
Para eso, es urgente la participación de todas las personas y de todas las instituciones. Celebrar el Día Internacional de las Mujeres hoy significa, no solo defender los derechos de las mujeres trabajadoras, su libertad y unas leyes laborales justas, sino que el hecho de nacer mujer no sea garantía de desigualdad, pobreza o discriminación.
Nuestro apoyo a las mujeres que luchan por la justicia, a las niñas que quieren ir a la escuela y crecer en libertad, a las personas que implican sus esfuerzos para contribuir al diálogo, a la denuncia y la propuesta de soluciones, es urgente.
Hoy se nos invita como sociedad a participar en la promoción de la igualdad, la participación y la paz.